Un barco sin nombre. Contenedores maritimos sin reclamar. Lo que comenzó como una descarga rutinaria en el Muelle de las Delicias desencadenó el infierno en Sevilla.

Al romper los precintos, una sustancia tóxica emanó de ellos. No era solo veneno: era una plaga psicológica y física. Cada persona que entró en contacto con la sustancia empezó a cambiar. El vertido actúa despertando los miedos más viscerales, corrompiendo la mente y sacando el lado más macabro de quien lo respira, hasta consumirlo en una locura absoluta. Aquellos que cayeron no descansaron en paz; sus cuerpos han vuelto a ponerse en pie, reconvertidos en entes sedientos de cualquier rastro de vida.

Actualmente, la zona del Muelle de las Delicias ha sido completamente acordonada por un equipo científico y médicos de emergencia. Sin embargo, las comunicaciones se han cortado. Nadie ha vuelto a salir de allí.

¿Te atreves a cruzar el cordón de seguridad y descubrir qué hay al otro lado, o dejarás que la oscuridad te alcance a ti también?

Scroll al inicio